El mediocampista del Newcastle fue la gran figura en el triunfo 2-1 sobre Japón. Con una nueva asistencia, llegó a cuatro en la Copa del Mundo y se consolidó como el máximo asistidor del torneo.
Bruno Guimaraes ratificó que atraviesa el mejor momento de su carrera y volvió a ser la gran figura de Brasil. El mediocampista condujo a la Canarinha en la victoria por 2 a 1 sobre Japón, por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, y fue determinante para sellar el pase a los octavos.

En un partido complejo, marcado por la intensidad y el orden defensivo del conjunto japonés, el futbolista del Newcastle asumió el protagonismo desde el comienzo. Se hizo dueño de la pelota, rompió líneas con su conducción y fue el encargado de darle claridad a cada ataque brasileño cuando el resto del equipo encontraba pocas respuestas.
Durante la primera mitad fue el principal generador de juego de Brasil. Participó constantemente en la circulación, apareció entre líneas y contagió al equipo con su liderazgo dentro del campo. Cada intervención suya representó una amenaza para la defensa japonesa.

Su rendimiento también quedó reflejado en las estadísticas. Completó el 92% de sus pases, registró 69 toques, acertó 35 pases en campo rival, recuperó cinco balones y ganó tres duelos defensivos, mostrando un aporte completo tanto en ataque como en la recuperación.
La jugada decisiva llegó en el tiempo de descuento. Con el marcador igualado 1 a 1 y el partido encaminándose al alargue, Bruno Guimaraes recibió sobre la puerta del área, amagó con rematar y desacomodó a toda la defensa japonesa. En ese instante habilitó con precisión a Gabriel Martinelli, quien definió con categoría para marcar el 2 a 1 definitivo y darle la clasificación a Brasil.
Con esa asistencia alcanzó las cuatro en el Mundial 2026 y se mantiene como el máximo asistidor del certamen. En la fase de grupos ya había repartido dos pases de gol en la victoria 3 a 0 frente a Escocia y también asistió a Vinicius Junior en el empate 1 a 1 ante Marruecos.
Tras el encuentro, el volante destacó la actitud del equipo para no bajar los brazos.
«Creímos hasta el final. Ellos estaban muy compactos y era muy difícil encontrar espacios. El entrenador nos pidió presionar cerca del área y ese es el espíritu de este grupo. Es muy bueno que los jugadores que entraron desde el banco hayan asegurado la clasificación», expresó.

Además, dejó en claro cuál es el objetivo de Brasil en esta Copa del Mundo.
«Fue un partido que refleja mucho a nuestro país. Sufrimos hasta el final, pero nunca nos rendimos. Teníamos cinco finales por delante y ahora quedan cuatro. Tenemos que seguir adelante con este espíritu», afirmó.
Brasil volverá a presentarse el próximo 5 de julio en Nueva Jersey, donde enfrentará al ganador del cruce entre Noruega y Costa de Marfil por un lugar en los cuartos de final. Si la selección de Carlo Ancelotti pretende seguir avanzando hacia el título, necesitará que Bruno Guimaraes mantenga este nivel que lo convirtió, hasta el momento, en el verdadero cerebro futbolístico de la Canarinha.

