20 Abr 2026, Lun

Cannabis medicinal: investigadoras argentinas estudian una cepa para calmar dolores

El proyecto busca seleccionar la cepa más promisoria para obtener formulaciones destinadas a pacientes con dolores.

Investigadoras del Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal (INBIOFIV), de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y del Conicet, cultivan y analizan diferentes cepas locales de Cannabis con fines medicinales. El objetivo es seleccionar la variedad más promisoria para desarrollar productos destinados a tratar el dolor.

En todo el país existen cientos de cepas y cada una se diferencia de la otra en cuanto a sus características morfológicas, fisiológicas y químicas, por ello, es que el INBIOFIV está estudiando aquellas cultivadas en interior y, gracias a la aprobación de una iniciativa vinculada al uso de cannabis en patologías que incluyen procesos inflamatorios, se inició el cultivo experimental en un invernáculo, en predios de la UNT y en condiciones controladas.

Una vez que se elija la cepa indicada, se podría elaborar una preparación de uso medicinal estandarizada.

A través de un proyecto del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología donde participa: el INBIOFIV, la UNT, el Instituto Miguel Lillo y el Ministerio de Salud tucumano, se comenzará a producir una formulación a base de cannabis para utilizarla en terapias. El proyecto consiste en el cultivo de las plantas necesarias para producir medicinas y abastecer a 100 pacientes que realizan terapias para el tratamiento del dolor.

Si bien se preparan aceites a pequeña escala, se busca la cantidad suficiente para obtener formulaciones que permitan realizar ensayos clínicos en toda la provincia.

“Llevamos adelante un proyecto que se inició en 2018 destinado al estudio de cepas locales de cannabis medicinal. Son de cultivadores que trabajan hace mucho tiempo y que vienen estabilizando esas variedades”, señala María Inés Isla, una de las directoras del trabajo.

“Se trata de un fitocomplejo formado por cannabinoides, terpenoides y otros metabolitos bioactivos como compuestos fenólicos, con un balance apropiado de CBD/THC para lograr el efecto buscado”, indica Isla.

Las propiedades medicinales atribuidas al Cannabis son muchas y van desde la actividad antiviral, hasta la analgésica, pasando por la antiinflamatoria, antitumoral, antimicrobiana y la más conocida, su actividad en el tratamiento de la epilepsia refractaria. 

Sin embargo, lograr una variedad estabilizada no es fácil porque puede cambiar mucho su composición química según la altura y el clima en la que se cultiva. “Tanto la genética como el entorno influyen. No es igual una planta cultivada a 700 metros de altura en San Miguel de Tucumán, que otra a dos mil o cuatro mil metros. Los perfiles químicos y las acciones farmacológicas son distintas”, resalta Catiana Zampini, científica que dirige la investigación junto a Isla.

Cabe recordar que, recién en los últimos años se flexibilizó la legislación en torno a su investigación y consumo personal con fines medicinales.

Con información de Página 12