Porque para que una película de culto se convierta en clásico hace falta de fans y ése es el recorrido de este documental.
Soy de esas personas que puede recitar de memoria diálogos completos de películas. Siempre lo cuento como suerte de talento inútil que me caracteriza: la capacidad de almacenar y reproducir los parlamentos (en situaciones que pueden aplicarse o mientras miro las escenas), por supuesto con el tono que pronuncian sus personajes. Pero en esta nota lo cuento como anécdota o más bien como el puntapié para meternos de lleno en «Carroceros», porque ésa fue la premisa de la que su director, Mariano Frigerio, partió junto a su compañera de proyecto, la cineasta Denise Urfeig, para contar esta historia: la de les, las y los fanáticos de «Esperando la Carroza» (Alejandro Doria, 1985).

