Cada vez son más los videos en las redes sociales de niños, jóvenes y hasta adultos comprando, abriendo e intercambiando figuritas; esta pasión futbolista ha salido del molde para volverse un challenge en la sociedad.
A solo dos meses del mundial los fanáticos y los no tan fanáticos del fútbol han revolucionado los kioscos, los almacenes y hasta las apps de deliverys que te llevan el álbum con las figuritas hasta tu casa.
Este fenómeno no sólo agotó el stock de los productos sino que provocó que los astutos vendieran las figuras de los jugadores más importantes, como Messi y Ronaldo, a precios extravagantes en Mercado Libre o en Marketplace de Facebook.
Algunos especialistas encuentran la lógica de este boom en un coleccionismo moderno, en el fetichismo de la imagen como modo de llevarse a los ídolos a casa y como un ritual comercial que atrapa a niños y adultos.

En margen a la revolución mundialista, los kioskeros argentinos reclaman exclusividad en la venta del álbum de figuritas de Qatar 2022, suplicandole a Panini, el productor y distribuidor de dicho álbum, que deje de vender mercadería a Shoppings, estaciones de servicio, entre otros.
Reclaman que “Panini deje de mandar la mercaderia a los shoppings, a las estaciones de servicio, a los grandes Supermercados, a las Cadenas de Kioskos (que hoy nos pone un kiosco pegado y nos funden en meses) a las aplicaciones de Delivery y a todos los canales de venta por fuera de los kioskos”.
Finalmente, esta locura de comprar, intercambiar y vender se ve plasmada en las pantallas veinticuatro/siete en cualquier dispositivo sin importar edad o situación económica. Con un precio de $750 para el álbum y de $150 pesos cada paquete de figuritas, la adquisición de este se ve difusa entre el challenge y el real fanatismo.

