Un informe técnico determinó niveles de oxígeno nulos y alta presencia de algas que aumentan la turbiedad y olores desagradables. Además perdió el 15% de su capacidad de almacenamiento de agua.
Los problema de floración de algas y la ausencia de oxígeno volvieron a colocar en estado crítico al lago San Roque, según el monitoreo mensual que realiza el Centro de la Región Semiárida del Instituto Nacional del Agua (Cirsa-Ina).
Según la definición del Cirsa, el estado crítico ocurre cuando la presencia del oxígeno es nula en el total o gran parte de la columna de agua del lago y la transparencia está altamente reducida por la presencia de algas.
En la superficie se observan colores marrón rojizo o verdeazulado por floración de microorganismos y hay presencia de olores intensos a “tierra” o “pescado”. También supone la probable mortandad de peces.
En 2020, solo alcanzó esta condición durante enero, mientras que en 2019 eso ocurrió en los meses de enero, marzo y diciembre.
Por otro lado, disminuyó la capacidad de almacenamiento de agua. No es señal de alarma, ya que forma parte del proceso natural de los embalses artificiales, que tienen una “vida útil”. Pero grafica cómo con el paso del tiempo su volumen de agua potencial se va achicando.
Marcelo García, docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC e investigador del Conicet, precisó que:
“Estudios batimétricos realizados en este lago muestran que ha perdido aproximadamente el 15% de su capacidad de almacenamiento, debido a los sedimentos que han sido transportados por ríos y arroyos tributarios”
Esos sedimentos se van sumando con el tiempo a sus fondos y costas, reduciendo el espacio con que contaba cuando fue inaugurado.

SÍNTOMAS DE CONTAMINACIÓN
Floraciones. En algunos días de noviembre, el 25 por ciento de la superficie del lago estuvo cubierta por la floración de algas y cianobacterias. En enero este indicador fue del 55 por ciento y bajó al 45 por ciento durante los dos meses siguientes. Luego fue nula entre mayo y octubre.https://cb4691a9769a254bb13e187bcee0413e.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html
Turbiedad. Otro parámetro preocupante es la turbiedad. Un instrumento mide la profundidad a la que llega la luz solar. En noviembre, fue de casi un metro en el centro del lago y de 1,15 metros en la zona del dique. En las desembocaduras de los ríos Cosquín, San Antonio y Los Chorillos fue de menos de 40 centímetros. En general la turbiedad estuvo en su promedio histórico durante el mes pasado
Microorganismos. El Cirsa determinó la presencia de cianobacterias Microcystis y Dolichospermum, que desarrollan floraciones en el área central previo al ingreso a la garganta y que son las responsables de la coloración y olores desagradables. Estos microorganismos dificultan la potabilización en la planta que provee el servicio al 70 por ciento de la ciudad de Córdoba.
Eutrofización. Durante ocho días de noviembre el lago alcanzó la condición hipereutrófica y en 19 fue eutrófica. La eutrofización del lago ocurre cuando la materia orgánica aportada por las actividades humanas genera la proliferación de cianobacterias y de algas.
Fuente: La Voz

