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Un año en el que los valores marcaron la diferencia

Por Nicolás Arzani

Concluimos otro año y, como toda instancia de cierre, requiere de un momento de reflexión y repaso sobre lo que pasó durante estos últimos 12 meses. En mi caso, me toca la responsabilidad de analizar lo que fue el desempeño del Concejo Deliberante de Malvinas Argentinas durante el 2021.

De más está decir que, al igual que todo el mundo, tuvimos que afrontar el desafío que impuso la pandemia. Nos tocó sesionar de forma virtual, aislados e, incluso en mi caso, atravesando el contagio de este virus que tanto daño nos hace a la salud, la economía y como sociedad.

Sin embargo, el compromiso por la labor de concejal superó las adversidades y el Concejo se mantuvo activo, sin pausas y cumpliendo con las obligaciones que el pueblo le encomendó hace dos años.

No más excusas

Es por esto, que nos da mucha impotencia cuando, quienes administran el municipio, se excusan en la pandemia para hacer las cosas mal o fuera de tiempo. Si nosotros pudimos cumplir con nuestro deber durante todo este periodo, ellos también deberían poder hacerlo.

Durante esta situación sanitaria, el sector de la sociedad que representamos junto a Silvina González, reafirmó lo que veníamos planteando desde el día uno de esta gestión: estamos frente a un municipio cerrado, discrecional y administrado por un equipo, en su mayoría de afuera, que no tiene el compromiso vecinal que implica ser parte de la comunidad.

Actualmente, desde el Comité Radical y el Centro Recreativo y Social Rossana Prone, estamos brindando asistencia a cientos de familias que quedaron desprotegidas ante la crisis económica que atraviesa nuestro país. Al mismo tiempo que brindamos espacios de contención para los niños y jóvenes que quedaron fuera de los talleres municipales por su elevado costo. Todos programas que creamos en gestiones pasadas para toda la comunidad y hoy pueden disfrutar unos pocos.

Ser cómplice también es un delito

Hace pocas semanas, vivimos una sesión que, para mí, marcó un antes y un después en la vida del actual Concejo Deliberante. Tras una demora de ocho meses, según lo que establece la ley y bajo la excusa de la pandemia, el intendente y sus secretarios elevaron el balance del año 2020.

Grande fue nuestra sorpresa cuando descubrimos que el Departamento Ejecutivo había ampliado el presupuesto de ese periodo en un 41% sin autorización del Concejo, que es el cuerpo encargado de ese tipo de decisiones. Es decir, utilizaron $70.500.000,00 sin estar autorizados para hacerlo.

Mayor fue nuestra tristeza cuando descubrimos que ese balance había sido aprobado por unanimidad en el Tribunal de Cuentas, quienes ni siquiera manifestaron algún tipo de oposición a esta maniobra.  Y la desilusión fue absoluta cuando la ordenanza fue aprobada por cuatro de los concejales.

Desde nuestro bloque consideramos que, más allá de la cuestión política, institucional y legal, esta situación dejó de manifiesto quiénes realmente tienen compromiso por la responsabilidad que les otorgó el pueblo, y expuso los principios y valores que cada uno tiene como persona. De la boca para afuera muchos, en los actos concretos pocos.

Paz, salud y prosperidad

Para cerrar, quiero desearles a todos los vecinos de Malvinas Argentinas que comiencen un año lleno de paz, salud y prosperidad. Que podamos dejar atrás las dificultades impuestas por el coronavirus y que nuestra ciudad detenga la caída para volver a ponerse de pie. ¡Felicidades para todos!

Redacción Boomerang

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